El regalo de ser padres

Ser madre es un regalo. Ser padres, en general. Y, como es un regalo, es inmerecido, es porque sí, gratuito en su sentido más originario. No es un auto-regalo, no es algo que te compras. Eres responsable de cuidarlo, pero, en primer lugar, de acogerlo. Ser padres no es una meta, no es un derecho, no es algo que debas conseguir para llenar tu check-list de satisfacción emocional. ¿Y esto por qué?

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El cuerpo de una madre

Si conseguiste librarte de la tiranía y la presión de la imagen pasada tu adolescencia, puede que tras estrenar maternidad te vuelvan a presentar batalla. Los cuerpos de mujeres con los que nos bombardean desde los anuncios, las series, las películas, las revistas, muchas veces no son cuerpos de madres. Tú tienes que saberlo. La sociedad debe saberlo.

Discusiones, dramas y otros enemigos del noviazgo

Podemos construir el amor, pero también podemos destruirlo. En esta entrada hablo de seis acciones y actitudes que van mal para el noviazgo.

Comprométete… si te atreves

Una vida sin compromisos es triste. Es triste ser el amigo que el resto del grupo ya sabe que se va a rajar del plan en el último momento. Es triste que digas que irás y que luego te pare un dolor de uña del dedo gordo del pie. Es triste no llegar a conocer a nadie en profundidad y así asombrarte con toda su riqueza interior porque no eres capaz de mantener los lazos que creas y «solo se conocen las cosas que se domestican», como le dijo el zorro al Principito en ese pasaje precioso en el que hablan también de la importancia de los ritos.