Y tras el Día B, comienza la verdadera aventura

La boda es solo el comienzo de la aventura. Casarse, ser esposos, entregarse para siempre, pensar más en la felicidad del otro que en la tuya… suena apasionante, pero esa entrega se tiene que ir concretando cada día, a menudo en cosas pequeñas.  Eso es porque el amor se construye. Empezar con buen pie la aventura del matrimonio tiene su importancia. Por eso aquí van 9 puntos (más un bonus) por si os ayudan en esta etapa tan bonita de recién casados.

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Lo que mi hijo me ha enseñado en dos años

Un carpe diem que te lleva a disfrutar de la vida, la belleza de no ser "eficaz", la flexibilidad necesaria para una aventura, la huida del "tengoque", la grandeza de las pequeñas cosas... Todo esto —y más— me ha enseñado mi hijo en dos años.

Lo que mi hijo me ha enseñado en cinco meses

Nuestros hijos. Pequeños, indefensos, con toda una vida por construir, y con una capacidad enorme para enseñarnos cosas esenciales de la vida.